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martes, 25 de septiembre de 2018

Reminiscencia

R.C.G.O. 
Reminiscencia


   Ahora es una historia 

         tan sólo un cuento para contar 

         como burbujas de tiempo incesantes de viajar 



   Ahora y siempre quedará 

         para repetir y rememorar 

         que en una ocasión de ti me fui a enamorar 



   Ahora lo repaso con estupor 

         tras un suspiro sin sabor 

         que en ese nido alguna vez hubo amor… 





Dinuel Sánchez Maldonado
1:08am
20-8-2008

miércoles, 7 de marzo de 2018

Una realidad ficticia

 N.Y.M.M.


Una realidad ficticia

Con la certeza de que al día le sigue la noche, un martes fue el día en que se conocieron. Era un aula cualquiera, de un edificio, a punto de caerse, cualquiera, de una escuela de administración cualquiera, de una universidad importante cualquiera. Una maga decidió que la mejor forma de unirlos era por medio de un estudio sobre ellos por parte de unos alumnos de idiomas de una carrera cualquiera. Cada uno de ellos tenía su historia hecha, enmarcada, recorrida.




Todos hablaban de ellos, de sus acciones, de sus aspectos; pero ellos no hablaban de sus habladores. Así que, gracias, a su composición etéreo-literaria charlaron de sus comentadores.




Cupido, ChacMool y el alter ego de Silvia “Silvio” se cruzaron como brisas de diferentes puntos cardinales. Se desplazaban rápida y lentamente. Tanto así que cuando hablaban en voz alta revoloteaban las barajas que estaban colocadas sobre el piso de una plaza cubierta cualquiera donde se distraían tres estudiantes recién atragantados cualesquiera. Sus voces eran visibles al tacto pero sordas al oído humano. Los tres querían hablar al mismo tiempo. Al no haber acuerdo, decidieron que sólo uno contaría lo que quisiese. Nadie más. Entonces Cupido argumentó: “Hablaré yo porque siempre uno corazones”. ChacMool dijo: “Yo, por empapar los corazones de amor”. Y Silvio que no tenía una frase razonada a tiempo replicó: “Pues, no seré yo porque tengo empapado hasta los huesos del corazón”. A Cupido se le cayó el arco y la flecha mientras que a ChacMool se le secó hasta el mar de pensamientos debido a tan ingeniosa respuesta. Boquiabiertos y mudos por unos segundos, cantaron al unísono: “Cuentanos tu cuento cuentista”.


Hubo un silencio hueco. Los barajadores se deleitaban por fin con tranquilidad. En esos instantes, Silvio estructuraba una cadena de significantes que contenían significados de su experiencia. Cuando se disponía a desahogar sus inquietudes, de nuevo una brisa revoloteó las cartas con más fuerza que antes provocando la mudanza de los participantes a un lugar guarnecido por el viento.




“Mis queridos amigos, volví a nacer. La verdad es que nunca pensé sentir esto estando en este plano. Deambulando por nuestro mundo etéreo conocí un sol radiante que amanecía cada vez que observaba con detenimiento la sonrisa de una flor fulgorante”. Cupido y ChacMool fruncieron la frente y elevaron la ceja izquierda y derecha. “Esta joya de quien les hablo no es otra que: una mortal. ChacMool desplazó sus labios hacia delante. Cupido dirigió su mirada al cielo girando la cara de un lado al otro. “Así es como se los comunico. Su mirada angelical me atrapa en todo momento; cuando me atraviesa con ella, sin saberlo me baña con su luz vigorosa. Su sonrisa aunada a su risa me evoca el sentido de la felicidad humana. La gracia de sus expresiones me llevan a pensar sobre lo maravilloso que es poder disfrutar cada momento de ellas. “Recuerda tu condición de ser”, dijo ChacMool. “Sí, lo sé, ella es una mortal encantadora, y yo tan sólo una creación etérea”. “Si tuvieras en otro plano con un cuerpo físico, dá por seguro que te hubiera ya clavado una flecha en todo el centro de la mitad del medio de tu corazón”, objetó Cupido. Silvio: “Sé que sería imposible forjar algo suficientemente lógico entre ella y yo, pero de lo que estoy seguro es que cuando ella sienta calor yo la refrescaré con un céfiro reconfortante y cuando el frío corra por sus venas la arroparé y abrigaré como lo haría un abrazo tropical. Además, al parecer ella debe ser muy fogosa por dentro, y de frío no creo que sufra. “¿Por qué dices esto?, preguntó Cupido”. “Porque hay que ver como toma agua, debe ser para apaciguar algún fuego interno”. ChacMool: “No olviden que no sólo el agua calma el fuego o la sed física, también el amor actúa como agua en el corazón”.




Los tres comenzaron a reflexionar sobre este asunto, sobre cada frase dicha. Una sensación ambigua los envolvía. Los temas del amor, la mortalidad, de lo etéreo-literario los ponían a cavilar sin lograr una amalgama resistente de razonamiento.




Entretanto, resultó un ganador y la partida de barajas terminó. No hubo entonces naipes que revolotear ni brisas que se entrecruzaban por aquel lugar. Y los jugadores se marcharon felices hablando de los diferentes personajes de los cuentos de una materia de lengua española cualquiera.





 Dinuel Sánchez Maldonado


   1999

miércoles, 12 de abril de 2017

Cenizas

R.C.G.O.
Cenizas


Te llevaste mis lágrimas
las lágrimas más profundas del corazón
ya no tengo más, ahora me queda mendigar

Y saldrá el Sol un millón de veces
y veré ocultarse la Luna también
pero si no te veo a ti
es el antes del nacer y el después del morir

Es tan bello lo que fue
es tan diferente lo que es
es tan incierto lo que será

Aún tiemblo al pensarte
vuelve el nudo a mi garganta
invasión absoluta de la nostalgia
sin mmedidas ya la distancia

Sí, unas palabras más por ti
unos sentimientos que retumban en mí
que iluminan lo que una vez fui
y vuelvo a sentir que estoy aquí...




Dinuel Sánchez Maldonado
12-7-2008
2:33pm

jueves, 12 de enero de 2017

...a tu izquierda.

G.A.S.P.


…a tu izquierda.



                    A mi derecha

                   te encuentras

           atrayendo mi mirada

     como incesantes flechas



                    A mi derecha

             sublime descansas

                   relajada luces

       y mis suspiros acechas



                    A  mi derecha

          melodías de ti brotan

            que floreciendo van

   de mi corazón sus brechas



                     A mi derecha

      horadados por ti quedan

                     mis pensares

      ante tus agudas mechas



                          Dinuel Sánchez Maldonado
                                  30/2/2008
                                   11:40am

sábado, 17 de septiembre de 2016

Madrugada de Septiembre

N.G.

Madrugada de Septiembre


Sí, era una noche fría, algo clara, él llegaba a casa luego de cumplir con sus labores. Un amigo quería enseñarle un correo de su aún pretendida novia (están actualmente separados) y quería que él le ayudara a disipar ciertas dudas... (qué ironía, él no cree que pueda dar consejos certeros, pero igual trataría...) Transcurría más allá de la medianoche y su amigo drenaba sus incertidumbres y éste esperaba su opinión, la conversación avanzaba al igual que la noche. Él escuchaba a su amigo mientras navegaba por los canales de televisión sin nada interesante que ver, le oía y le escuchaba, era su amigo, debía hacerlo... No obstante, a medida que él respondía también pensaba en sí mismo, en la importancia de estar allí, de algún modo ayudando. Su amigo en la silla, él en la hamaca. Alrededor de las 3am, él se levantó sorprendido de la hamaca, una imagen lo cautivó, no pensó que podía al fin conseguir lo que inconscientemente buscaba pero que a la vez no lo hacía... Hasta su amigo le preguntó qué pasaba mientras escribía un correo. Parado frente al televisor, concentrado en lo que sus no daban crédito, él sintió un alivio, un oxígeno... No la veía desde muchos días atrás desde aquella primera vez... En septiembre le dijeron que volvería y así fue, se detuvo el tiempo al contemplar como la beldad hacía gala en su caja mágica, en su sala, en él ¿Llamarle? No, dormía seguramente ¿Mensajearle? Tampoco ¿Enviar un escrito dentro de una botella lanzada al mar y que ésta llegue a las manos de una navegante especial? Sí.



Dinuel Sánchez Maldonado

5-9-2007

lunes, 21 de marzo de 2016

Elegancia

G.A.S.P.

Elegancia


Elegancia
Delicadeza
Fino acabado
Suave  silueta
Calor de amor
Color de primor
Toque de dioses
Aroma envolvente
Insignia de belleza
Vértigo de mi deseo
Horizonte de mi mirar
Mar es tu esbelto cuello
De mis navegantes labios

Dinuel Sánchez Maldonado
11/2/2008
11:52am

domingo, 14 de febrero de 2016

Desde tu interior

G.P.
Desde tu interior


           Giovanna,


                 ¿Cómo estás? ¿Bien? Así lo espero. Quería decirte que tu mirada convirtió mi tinta en sangre. Mi significante en espíritu. Tantos me conocieron, me criticaron, me observaron, me olvidaron y se fueron. Pero nadie me cautivó como tú. Quedé prendido de ti. Soñé que tu candor me trasladaba fuera de esta selva, muy rica pero desafiante, monótona. Ya, el lanzar semillas por detrás de los hombres había perdido sentido, razón. Mis súbditos notaban mi cambio, yo no. Sólo sabía que permanecer deambulando entre páginas era ridículo. Entonces tú llegaste, abriste el libro, desplegaste los folios que presionaban mi esencia. Luego pude ver la luz que irradiaban tus perlas, tus ojos. De repente, me di cuenta que me transportabas a tu mente, a tus pensamientos, a ti. Mi regocijo fue increíble al vivir contigo los momentos inolvidables cuando hacías algún comentario de mí. Sentir como tus labios se acomodaban para pronunciar mi nombre, fue y es reconfortante. En realidad mi vida trasciende en tu memoria. No sé qué será de la vida de mis anteriores acompañantes, desearía que ellos pudieran hallar un refugio enternecedor como, afortunadamente, lo he encontrado yo. Definitivamente, no extraño mi anterior situación, aunque fue necesario para llegar a ti. A tu corazón.


                Desde ti para ti,



                                               Amaliwak










                        Dinuel Sánchez Maldonado

                             1999